Hace tres semanas dejé de pasarme por El
Tabernario con la regularidad prometida. Queridos, he aquí la primera crisis en
nuestra relación. Falté a mi palabra y en consecuencia he roto el corazón de alguno
de mis fieles. Podría camelaros, decir que nunca volverá a suceder, que voy a
cambiar... Sin embargo, me temo que no puedo renunciar a mi espíritu canallesco.
Llegará de nuevo el día en que me ausente por un periodo indeterminado para
atender otros asuntos. Se trata de una nueva forma de rebeldía que consiste en
dejar de lado tu hobby para centrarte en tus metas profesionales. Con las
molestias que se ha tomado el Gobierno en aumentar el número de parados y yo
tratando de moverme. ¿Me estaré convirtiendo en un antisistema?