Querido
Mariano,
Recuerdo
tu foto colgando de las farolas de mi calle como si fuera ayer. La verdad, a
bote pronto no me pareciste muy atractivo, posiblemente porque soy esclavo de las
tendencias y los cánones de belleza establecidos. De hecho, todos estábamos de
acuerdo en que no eras el candidato mejor parecido de aquel Vota Mi Cuerpo 2011.
Pero tú nos prometiste el oro y el moro, tiraste de tu característica labia y
nos aseguraste que guardabas un enorme secreto, uno que desatascaría nuestras
maltrechas cañerías. Debo reconocer que aún así no te voté, me asusté, pensaba
que siendo tan grande lo que escondías bajo el traje me harías daño. Y aún así
me entregué a ti, como todos. Hemos estado casi tres años juntos, y tenemos que
hablar. No quiero que te enfades, pero hay una cosa que te quiero decir y que
llevo guardándome desde nuestra primera vez: Mariano, no follas bien.